En mayo del 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó durante el decenio 2011-2020 el “Decenio de Acción para la Seguridad Vial”1. Entre otros aspectos se plantea el objetivo de reducir las cifras previstas de víctimas mortales de accidentes en todo el mundo.

Dicho propósito, como problemática de la salud pública, es posteriormente incorporado en la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Como parte del Objetivo 3: Salud y bienestar, se establece la meta 3.6 “De aquí al 2020, reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico en el mundo”2.

En agosto del 2020, cerca del término del decenio, la Asamblea General estableció el 2021-2030 como el “Segundo Decenio de Acción para la Seguridad Vial”3. En México, se lanza el “Programa Sectorial de Comunicaciones y Transportes 2020-2024”4, las acciones que incorpora el programa son las siguientes:

  1. Diseñar e implementar un programa preventivo de seguridad vial.
  2. Incorporar mejores prácticas internacionales para incrementar
    la seguridad vial.
  3. Implementar las auditorías/inspecciones de seguridad vial en la Red
    Carretera Federal.
  4. Realizar campañas informativas para difundir entre la población los
    aspectos fundamentales de seguridad vial y crear progresivamente una
    cultura vial.

EL iRAP Y SU METODOLOGÍA EN MÉXICO.

El International Road Assessment Program, iRAP por sus siglas en inglés, es una organización sin fines de lucro, orientada a salvar vidas a través de la identificación y eliminación de riesgos en carreteras del mundo5.
Entre el 2010 y 2012, en México se implementó el proyecto iRAP-México por el cual, durante la primera etapa se inspeccionaron en suma 65 mil kilómetros de la Red Carretera Federal.

La metodología del iRAP permite clasificar las vías terrestres según su riesgo de siniestralidad vial, teniendo en consideración la interacción entre las características geométricas de la vía, sus elementos físicos y las características operacionales, mediante una escala de una a cinco estrellas. El resultado del diagnóstico del proyecto iRAP- México, arrojó, en aproximadamente la mitad de la longitud analizada, valores de una o dos estrellas para usuarios de vehículos, y un porcentaje mayor para usuarios de mayor vulnerabilidad.

Se concluyó la necesidad de emprender medidas de mejoramiento y consideración de un espectro más amplio de usuarios en nuevos diseños carreteros.